PAPAS - Productos de Tenerife - Tenerife

Papas

Ingrediente tradicional de la gastronomía de Tenerife
PAPAS
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Entre los productos más habituales en cualquier cocina canaria se encuentra, sin duda, la papa. Se encuentra en Tenerife desde hace más de 400 años, donde llegó desde las costas de América con ese mismo nombre. El terreno tinerfeño se presentó como uno de los mejores en los que se podía cultivar, por lo que pronto se convirtió en uno de los alimentos básicos de la población de la isla y también en uno de los ingredientes más apreciados.

Poco tiempo después del descubrimiento de América, llegaron a Canarias las quince especies conocidas como “papas antiguas”: se considera que estas variedades se conocen y cultivan en las islas desde el siglo XVI. Desde el año 2013 se reconoce la Denominación de Origen Protegida “Papas Antiguas de Canarias”. Su calidad, sabor y cualidades únicas han sido los principales impulsores de esta protección especial, la primera que se obtiene en España sobre este tubérculo.

La papa es la protagonista de numerosas recetas en cualquiera de sus variedades, no solo en sus variedades antiguas como la papa bonita, papa negra, azucena, etc…sino incluso en las papas comunes o blancas, como out of date (autodate) o la papa King Edward, conocida en las islas como quinegüa, o más recientemente cara o red cara. Este tubérculo acompaña carnes, pescados y platos de cuchara, pero también es una delicia si se saborea junto a los mojos propios del archipiélago. Y es que la papa es un ingrediente versátil y sabroso, apreciado en toda Europa por su textura suave y su intenso sabor. Destaca especialmente la variedad de la papa negra, caracterizada por su pulpa amarilla, una de las preferidas a la hora de cocinar papas arrugadas.

El clima y el suelo volcánico de Tenerife propician que la papa se caracterice por un sabor único y una gran calidad, y que se encuentre por toda la geografía de la isla. Históricamente, es uno de los cultivos básicos para la supervivencia de la población tinerfeña antes de que se normalizaran las comunicaciones y el intercambio de mercancías con el resto de Europa.