Actividades

Siempre hay dos alternativas para elegir en Tenerife. Se puede no hacer nada y lanzarse en parapente desde Izaña o la Corona Forestal de Los Realejos. No hacer nada y caminar entre un bosque que se quedó anclado en la Era Terciaria. Es posible no hacer nada y sentirse minúsculo contemplando los 900 metros de altura del Acantilado de Los Gigantes. Y se puede optar por no hacer, de verdad, absolutamente nada, y simplemente pasarse el día tumbado en una hamaca al refrescante sol de la Isla. O probar su gastronomía, conocer su cultura, avistar ballenas, jugar al golf…Qué eliges, ¿todo o nada?