Tenerife ofrece una experiencia de enoturismo única en el mundo gracias a sus viñedos de altura, sus suelos volcánicos y sus cepas centenarias. Las mejores bodegas para visitar y realizar catas son Bodegas Ferrera, Altos de Trevejos, Bodega El Lomo, Bodegas Monje y la Bodega Comarcal Valle de Güímar. En ellas podrás disfrutar de maridajes locales, paseos entre viñedos y descubrir la auténtica viticultura heroica.
Si eres un amante del vino y quieres saborear la isla copa a copa, te proponemos una ruta por cinco templos vinícolas donde la tradición, el paisaje y la gastronomía se funden para ofrecerte una experiencia inolvidable.
1. Bodegas Ferrera: naturaleza y altitud en el Valle de Güímar
Si buscas una experiencia que combine el amor por el vino con el contacto puro con la naturaleza, esta finca situada a 1.000 metros de altitud es tu destino ideal.

- Ubicación: Finca Las Vigas, en medio de una gran lengua volcánica en el Valle de Güímar.
- El viñedo: destaca por su cultivo ecológico, respetando al máximo el entorno natural que lo rodea.
- Experiencias destacadas: más allá de las clásicas visitas guiadas con catas y tapas en su wine bar, ofrecen actividades únicas como senderismo entre viñas y observación astronómica.
2. Bodegas Altos de Trevejos: patrimonio vitivinícola en el sur
Para los paladares más exigentes que buscan historia y exclusividad, esta bodega elabora vinos de altura que expresan el auténtico carácter volcánico de la isla.

- Ubicación: Llano de Trevejos (San Miguel de Abona), a 1.300 metros de altura. La bodega se ubica en una antigua casona tradicional canaria del siglo XIX, declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
- El viñedo: cultivan variedades prefiloxéricas (cepas que sobrevivieron a la plaga que arrasó Europa en el siglo XIX), lo que convierte a sus vinos en un tesoro enológico único.
- Experiencias destacadas: recorridos por los viñedos, catas y degustaciones con maridaje de productos locales, y escapadas enoturísticas para grupos.
3. Bodega El Lomo: tradición rural en Tegueste
Si te apetece una escapada tranquila en el norte de la isla, esta bodega familiar fundada a finales de los años 80 te sorprenderá por su entorno rural.
- Ubicación: municipio de Tegueste, situada entre los 375 y 413 metros sobre el nivel del mar.
- El viñedo: sus cepas crecen sobre un área de origen rocoso, aprovechando las peculiares características del terreno para dotar de personalidad a sus uvas.
- Experiencias destacadas: visitas guiadas, sala de degustación para enoturismo y espacios ideales para celebaciones y cursos en un ambiente relajado.
4. Bodegas Monje: el sabor de la tradición en El Sauzal
Para los viajeros que desean sumergirse en la historia viva de Tenerife y probar los sabores más auténticos, esta bodega con raíces en 1750 es una parada obligatoria.

- Ubicación: El Sauzal, a unos 500 metros sobre el nivel del mar, sobre un suelo pedregoso y rico fruto del volcán.
- El viñedo: combinan la tecnología actual con prácticas antiguas, fermentando y criando su tinto tradicional en antiguos toneles de roble.
- Experiencias destacadas: visitas al viñedo y degustación de antiguas y elaboradas recetas de la cocina canaria más auténtica. Además, cuentan con espacios espectaculares para eventos y banquetes.
5. Bodega Comarcal Valle de Güímar
Si eres fan de los vinos blancos frescos y afrutados, debes conocer el lugar donde nace uno de los vinos más premiados y reconocidos de Canarias.

- Ubicación: municipio de Arafo, en la carretera de subida al Teide, rodeada de silencio y las mejores vistas del Valle de Güímar.
- El viñedo: es un asombroso ejemplo de viticultura heroica. 152 viticultores cultivan fincas sobre suelo volcánico entre los 300 y 1.500 metros de altitud, en zonas de difícil acceso y sin agua de riego.
- Experiencias destacadas: visitas guiadas con personal experto (con cita previa), degustación en su sala de catas y cursos en torno al mundo del vino.
El enoturismo en Tenerife es una aventura de contrastes. Desde la viticultura heroica a 1.500 metros de altitud en el Valle de Güímar, hasta las cepas prefiloxéricas del sur en Altos de Trevejos, pasando por maridajes tradicionales en Bodegas Monje o catas bajo las estrellas en Bodegas Ferrera. La isla ofrece vinos volcánicos únicos que cuentan la historia de su paisaje en cada copa.

Se llama viticultura heroica al cultivo de viñedos en condiciones extremas. En Tenerife, bodegas como la Comarcal Valle de Güímar practican este tipo de agricultura en terrenos volcánicos muy escarpados, a altitudes de hasta 1.500 metros y en zonas donde no entra maquinaria, requiriendo un enorme esfuerzo manual.
Sí, Bodegas Ferrera, ubicada a 1.000 metros de altitud en el Valle de Güímar, ofrece experiencias que combinan el enoturismo con la observación astronómica, aprovechando la excelente calidad y claridad de los cielos tinerfeños.
Significa que las vides provienen de cepas antiguas que no fueron afectadas por la filoxera, un insecto que destruyó casi todos los viñedos de Europa en el siglo XIX. Gracias a su aislamiento geográfico y suelo volcánico, bodegas como Altos de Trevejos conservan estas variedades únicas en el mundo.