La excursión en la que conocí a las ballenas y delfines de Tenerife

“Confirmada su excursión para avistar ballenas y delfines de Tenerife”. Así rezaba el email que nervioso abría de nuevo esta mañana para comprobar, una vez más, la hora y el lugar. ¡Qué ganas tengo de salir a la mar y poder ver a estos cetáceos !

Desde dónde sale mi viaje de ballenas y delfines en Tenerife

El email me citaba en un lugar llamado “Puerto Colón”, en el municipio sureño de Costa Adeje, aunque también hay otras embarcaciones que partían desde Los Cristianos y Los Gigantes. Para hacer un poco de tiempo, aproveché para dar un paseo por la cercana Playa de la Pinta y ver cómo la gente se lo pasaba realmente bien en esta coqueta cala. ¡Me la apunto para el próximo día!

Un poco antes de la hora acordada me presenté en la embarcación. Junto a mi había un reducido, pero entusiasta grupo de participantes que compartían mi misma curiosidad por saber cómo era aquello de poder ver a ballenas saliendo y entrando en el agua grácilmente.

Preguntando indicaciones de dónde estaba el barco pude conocer a Julián, un simpático viajero que, como yo, pasaba sus vacaciones en Tenerife. Él se había alojado en el norte, por lo que tuvo que madrugar para llegar a tiempo. Estuvimos intercambiando anécdotas durante un buen rato, además de buenas recomendaciones de sitios que visitar en Puerto de la Cruz, La Orotava y Garachico.

¡Nos avisa el capitán! ¡Todos a bordo!

Por fin nos hacemos a la mar. Esperando a las ballenas y delfines.

Tras una breve explicación e indicaciones, el guía nos empezó a introducir en el mundo del avistamiento de cetáceos. Lo primero que nos comentó a todos fue, con orgullo, como su embarcación se había adscrito a la Carta por la Sostenibilidad. Este compromiso, al parecer, acreditaba que la embarcación asumía ciertas responsabilidades y se comprometía a respetar el medioambiente y el entorno de trabajo. Todo un plus saber que nuestra actividad, además, no iba a molestar o estresar a los cetáceos.

¡Ah! Casi se me olvidaba. Me puse un poco de protector solar del que había llevado en mi mochila y también una simpática gorra de Tenerife que había comprado unos días antes. ¡Siempre conviene estar protegido frente a los rayos solares!

Esperando en alta mar a los cetáceos

Pasados unos minutos nos adentramos ya en alta mar. El mar estaba en calma y al principio no veíamos nada. Nuestro guía nos tranquilizó diciendo que nos acercábamos a la zona donde habitualmente estos animales solían estar. ¡Sorpresa para mí! Había un pequeño grupo de ballenas muy cerca de nosotros.

El capitán del barco apagó los motores para que estos no molestaran ni hicieran ruido. Nos pudimos acercar poco a poco y, con el silencio propio del mar, pudimos apreciar el sonido de las ballenas entrando y saliendo a tomar aire. Fue un momento realmente mágico.

No podíamos parar de seguirlos con la mirada, mientras nuestro propio guía iba contándonos datos sobre las especies que se pueden avistar en Tenerife, hasta 21 distintas, siendo las más comunes el delfín mular y el calderón tropical.

Regreso a Puerto Colón

Tras unas 2 horas en el mar y un buen piscolabis pusimos rumbo de regreso a Puerto Colón. Hay otras excursiones que incluyen algún baño en calas cercanas (especialmente en la zona de Los Gigantes) o incluso excursiones más cortas por si vas apurado de tiempo, aunque yo me quedé muy contento con las dos horas en alta mar.

Pude charlar en el regreso con Julián, compartiendo algunas de las fotos que habíamos sacado uno y otro. Al final conseguí convencerle para practicar juntos buceo en el norte. ¡Mañana me espera una nueva aventura!

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