El lujo supremo

The Ritz-Carlton Abama, en el sur de Tenerife, ofrece una estancia selecta hasta en los más pequeños detalles

Panoramic view III

Tenerife es un destino de vacaciones que visitan cinco millones de turistas al año. Y aunque precisamente por ello pudiera parecer que quedan pocos lugares por descubrir en la Isla, la realidad es que conserva cientos de espacios recónditos en los que se muestra virgen y salvaje. The Ritz-Carlton Abama se ubica en un lugar privilegiado en el sur de Tenerife, en el municipio de Guía de Isora. Rodeado de cultivos de plataneras, junto a la costa y con míticas vistas a la Isla de La Gomera, este establecimiento de 160 hectáreas es un oasis de tranquilidad y paz, y sobre todo, de lujo.

El universo Ritz-Carlton

En forma de ciudadela árabe, con sus tonos rojizos y amplios espacios verdes, quienes se alojan aquí valoran la exclusividad que aporta la marca Ritz-Carlton y el saber que recibirán todas las atenciones imaginables. “Estamos atentos a cuáles son las necesidades de los clientes para anticiparnos y tenerles preparado ese detalle que les gusta”, explica María Román, responsable de Marketing y Comunicación, quien afirma que “nos pidan lo que nos pidan, hacemos lo posible —y a veces lo imposible— por conseguirlo”

Club Lounge - looking out

La joya del hotel es el denominado Club Level. Una zona exclusiva a la que únicamente tienen acceso los clientes que han contratado este servicio. Se sitúa en la última planta del establecimiento, la décima, y entre sus ventajas se encuentran un check-in y un check-out totalmente independientes del resto del hotel. Incorpora un Club Lounge (con panorámicas hacia la montaña y al imponente campo de golf), así como habitaciones deluxe y suites cuyas vistas al mar son una delicia. Entre los aspectos que más valoran los clientes es su oferta gastronómica, permanente durante todo el día: desde buffet de desayuno a almuerzo, té, aperitivos, y por supuesto, su exquisito servicio personalizado.

El disfrute más selecto

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El hotel dispone de 469 habitaciones y suites distribuidas entre la Ciudadela (el corazón del resort) y las Villas. En la Ciudadela, las familias con niños o los grupos de amigos encuentran su estancia perfecta. En las Villas, los huéspedes que busquen una experiencia selecta hallan todo el lujo acorde a sus gustos. Pensadas solo para adultos y con terraza privada, en ellas se cumplen deseos como los de contar con servicio de mayordomía y el disfrute de piscinas exclusivas (el complejo dispone de nueve en total).

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Gastronomía plagada de estrellas

Una de las muestras de la calidad de una cocina es su reconocimiento nacional o internacional, y las estrellas Michelín son claramente el más elevado de todos ellos. The Ritz-Carlton Abama reúne a dos restaurantes con este galardón: el Martín Berasategui, MB, que ostenta dos estrellas Michelín, y el japonés Kabuki, con una. Tres estrellas en total que colocan a este establecimiento con nombre propio en el firmamento de los mejores fogones del mundo.

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Junto a estos dos restaurantes colosales, otros que no le van a la zaga, entre ellos El Mirador, con idéntica calidad en sus platos e ingredientes extra como unas vistas al océano impagables. Se suman a la oferta Tapas & Wine Bar (cocina  internacional), La Veranda (desayunos), Pampa (especializado en carnes) o el Verona (italiano auténtico), además del Bar Kubanika, el Sports Bar o el restaurante Los Chozos (carta ligera mediterránea), entre otros.

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¿Playa o Spa? Mejor ambos

Los huéspedes del Abama adoran sus piscinas. Pero cuando conocen su exclusiva playa, coqueta y acogedora, su enamoramiento es inmediato. Se puede acceder a ella a pie en un recorrido de unos minutos, pero lo más cómodo es ir en un trenecito que realiza el circuito continuamente durante todo el día (se llega en menos de cinco minutos a la vez que se disfruta de las vistas), o bien en el placentero funicular, que al igual que el tren, es gratuito.

Abama Beach II

La playa es de aguas tranquilas, y en ella se respira paz y sosiego. Cuenta con servicios para los clientes del hotel, como hamacas y sombrillas, y un beach club en el que tomar un tentempié o algo más contundente si lo que se desea es pasar el día entero en este lugar paradisiaco.

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Para el después —o en verdad para cualquier momento del día—, su Spa de 2.500 metros cuadrados promete los mejores cuidados para el cuerpo, lo que agradece mucho también la mente. Aúna las influencias asiática y africana, las esencias florales y herbales, el sonido de las aves tropicales y los rayos de sol; todo ello conforma un auténtico santuario dedicado al reposo. Exfoliaciones, envolturas, circuitos como el Kneipp… la posibilidad de elegir tratamientos es infinita.

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Un campo de golf de altura

Uno de los grandes atractivos del hotel es su campo de golf. Diseñado por el prestigioso golfista Dave Thomas, está considerado como uno de los mejores de Europa. Mide más de 6.000 metros de longitud y cuenta con 18 hoyos. A ello se unen a sus más de 25.000 árboles, una altitud máxima de 315 metros sobre el nivel del mar y unas vistas sobrecogedoras lo convierten en una cita obligada para los amantes de este deporte.

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