EL AUGE DEL TURISMO - Acontecimientos - Tenerife

El auge del turismo

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El agradable clima y la suavidad de la temperatura del mar propiciaron que Tenerife comenzara a recibir turistas desde las últimas décadas del siglo XIX. Por entonces, miles de personas con problemas de salud acudían desde Europa para recuperarse de enfermedades reumáticas, cutáneas y respiratorias aprovechando la pureza del ambiente atlántico de Canarias y los beneficios de sus aguas. Si bien anteriormente había sido destino de exploradores, botánicos y geólogos, Tenerife comienza así a convertirse en el importante destino vacacional que es hoy en día.

En 1886 se fundó en el Puerto de la Cruz la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de La Orotava, que gestionaba el sanatorio Orotava Grand Hotel. Pocos años después se construyeron otros edificios dedicados al alojamiento y la comodidad de los visitantes en el norte de Tenerife que se convirtieron en la primera oferta hotelera del archipiélago.

A partir de los años sesenta del siglo XX Tenerife comienza a recibir turistas interesados en descansar y en disfrutar del sol y del mar. Cabe destacar que la belleza natural de las cumbres de la isla y el impresionante patrimonio histórico de sus ciudades y pueblos complementan este claro modelo turístico de sol y playa, por lo que la importancia de Tenerife como lugar de vacaciones aumenta año tras año. Ya en los años 80 el turismo crece hasta el sur de la isla en torno a núcleos tan importantes como Los Cristianos, Playa de las Américas o Costa Adeje. Además, el Parque Nacional del Teide es el segundo parque nacional más visitado del mundo.

Entre los turistas más ilustres que han visitado Tenerife se encuentra la escritora británica Agatha Christie, que se alojó en el Puerto de la Cruz en 1927. En esta localidad tinerfeña terminó de escribir dos de sus novelas más populares, “El tren azul” y “El enigmático Mr. Quinn”. Ya en el año 1959 llegaba a Santa Cruz un lujoso yate que había partido de Marruecos y en el que viajaba Aristóteles Onnasis en compañía de su esposa y de Winston Churchill, que por entonces ya había cumplido los 85 años. George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney también descansaron en Tenerife tras el lanzamiento de su primer disco en 1963, donde pasaron desapercibidos entre el resto de visitantes extranjeros y pudieron disfrutar de sus últimas vacaciones lejos de los guardaespaldas, las fans y los periodistas.